Cutty’s pasa por ser el mejor sitio de sándwiches de todo Boston. Lo dice Roberto, que es un residente de toda la vida. Roberto es, además, teólogo, es decir, experto en las cosas importantes. Guiado por su estimación y por la curiosidad, ayer al mediodía probé fortuna.
El local bullía de gente y los parroquianos se ordenaban religiosamente en una cola. La espera me permitió estudiar bien las especialidades que ofrecían y prepararme para la petición. Algunos nombres no me decían gran cosa (“spuckie”) y los ingredientes no siempre me eran familiares. Por eliminación, el elegido fue el “eggplant spuckie”. Tras valorar las posibilidades fonéticas – ¿spuki?, ¿spaki?- y decantarme por spaki me preparé para formular mi deseo y enseguida llegó mi turno. De un tirón, y con la despreocupación del que lleva toda la vida de Dios yendo a Cutty’s, pedí el dicho emparedado añadiendo que era “to go” (“para llevar”). Entonces…
“guacainabredduyuguon”.
Entonces estás muerto. De lo que ha proferido el individuo dependiente, solo has entendido “bred”, o sea, pan.
Se activan muchas sinapsis neuronales y germinan los árboles decisionales. La primera posibilidad interpretativa que se te ocurre es que te haya preguntado si lo quieres con pan. A punto de decir tú: “Yes, bred”, piensas que esa alternativa presupone que existe la posibilidad de un sándwich sin pan, lo cual es absurdo, y en Cutty’s, en materia de sándwiches nada puede ser absurdo. La persona que te sigue en la cola carraspea. La rojez de tu rostro ya es imparable. El sudor asoma. A punto de claudicar y marcharte, se te ocurre pensar que te está preguntando por el tipo de pan que quieres. Por supuesto, desconoces las posibilidades (te imaginas, por un momento, lo intrincados que pueden ser los equivalentes a “gallega”, “candeal”, “hogaza”) y, lo que es todavía más atemorizante, la fonética que les acompaña. En un segundo, y con un gesto con el que, en el fondo, pides árnica al chino-americano que se apuesta tras el mostrador, dices: “Normal bred”. Intento fallido. No cuela – de hecho oyes el típico “guaguagua” lastimero que suena en los concursos de la tele cuando el concursante dice que la capital de Indonesia es “Kamasutra”.
El chino-americano no se da por enterado y a continuación enuncia un catálogo del posibilidades. Justo cuando ha empezado, se presenta una nueva disyunción de opciones. La primera es que, una vez termine el elenco, le digas con tu mejor sonrisa y complicidad mediterránea: “Yu chus” (o sea, que te pones en sus manos expertas, que Roberto, que es persona cabal y además teólogo pondera grandemente el lugar, etc. etc.). Pero te parece que el chino-americano no es muy dado a las complicidades, que está entrenado en los valores del país: libertad, responsabilidad, el consumidor manda, y toda esa mandanga. Además, piensas que él pensará que voy a demandarle por “sandwich emotional distress” si finalmente ese tipo de pan no me gusta o me provoca – bajo certificado médico- una retención intestinal. La otra alternativa es apuntar, genéricamente, al primer o último de los tipos de pan enunciados (cuya referencia por supuesto se te escapa). Obviamente no puedes decir “el del medio”, porque “en medio”, como en los sándwiches de Cutty’s, hay un huevo de cosas. Así que dirás “the first one”, con lo que llevarás al ánimo del chino americano dos cosas: tu escasa excelencia lingüística, pero también, y esto es mucho peor, tu roma personalidad, pues eres capaz de escoger aquello que desconoces radicalmente. Estrategia descartada.
El orgullo te inclina entonces a hacer lo siguiente (el chino americano aún sigue con su retahíla): aguzarás muy bien el oído, y, en milésimas de segundo, retendrás una de las clases listadas, lo practicarás mentalmente con tu mejor acento adoptivo de Brookline y lo repetirás con el desdén de quien, claro, conocía ese tipo de pan, ha sido su preferido de toda la vida, pero esta mañana anda ocupado mentalmente en la crisis financiera española y ha olvidado, joder qué tontería, que él adora los sándwiches hechos de:
“joulguitmultigrein” (“Whole Wheat Multigrain”) – le dices de un tirón (como hace él). Y entonces…
“guacainadresindoyuguan”. Estás muerto. Otra vez.
Como el chino americano ya sabe a estas alturas que no vas a poder tener la iniciativa, que no entiendes un eggplant, ni tienes criterio, vuelve a enunciar una panoplia de posibles tipos de “algo” (¿cortes del sándwich? ¿papel de envolver? ¿moneda con la que pagar? ¿si me quiero hacer un seguro médico con el sándwich? ¿si quiero lotería?). Antes pillaste “bred”, ahora nada. Bueno sí, algo así como “dresin”. ¿Vestido? ¿Ropa? ¿Será que me ofrece servilletas para no mancharme la ropa con el sándwich? ¿Un delantal por alguna cantidad suplementaria? Estás definitivamente perdido.
En ese estado me hallaba, muerto y rematado como una cucaracha latino-europea, cuando oí una voz familiar, alguien que, salvíficamente, y con un notable acento cubano, me decía desde el fondo de la cola: “Pídelo con mayonesa”. Me sentí, me sentí… preso de una emoción indescriptible, como si, al borde de ser eyectado al infierno, se me hubiera dado una última oportunidad redentora, una copia de las llaves de San Pedro. “Make it with garlic mayonnaise, Lee” ("pónselo con mayonesa y ajo, Lee"), añadió Roberto.
Has resucitado. Gracias Roberto. Tú sí que sabes.
Si eso te pasa a ti, imagina las angustias que yo pasaba con mi nivel de inglés "prehumano", como dicen que es el de Aznar. Recuerdo esos agobios en un bar de perritos calientes y también en un local de carne a la brasa. Había varios dependientes en fila que, a los elementos de presión que tú magistralmente enumeras, añadían cada segundo un apremiante "next, next, next". Tuve que tomarme varios perritos y chuletas aliñados al azar, antes de lograr la combinación deseada. Claro, luego ya no quería cambiar de bar...
ResponderEliminarHola Pablo. Un buen amigo me ha recomendado este blog e intentaré seguirlo entre otros motivos para seguir tus andanzas bostonianas y de paso aprender algo de inglés, idioma del cual solo conozco el the end que creo que significa que se acabó la peli. Gracias a mis hijos también se algo del Insert Coin que creo que es algo así como: "Papa dame más euros".
ResponderEliminarBueno lo dicho un placer leerte y un abrazote
Me he sentido totalmente identificado, he pasado por similares situaciones; una delicia leer como lo cuentas.
ResponderEliminarBuena suerte en Boston y nos vemos a la vuelta.