MARATÓN
Escribo cuando no estoy corriendo, sólo imaginando, aunque sólo corriendo se imagina con plenitud (para lo bueno y para lo malo). Escribo cuando aún no he salido de casa, con esa bolsa de plástico con tirantes que tan popular se ha hecho en las carreras de larga distancia, en la que habré metido los aperos de la supervivencia – geles, vaselina, gorra, agua, cinturón- y con la cabeza llena de los recuerdos de estos meses pasados en los que he corrido preparando una prueba que siempre es incierta, aunque en esta ocasión más si cabe: la nieve del Reservoir; la pista de Jamaica Pond, el viento impenitente - ¡cuánto te echaré de menos mañana Eolo!- los madrugadores viajeros que cruzan el Riverway, mi Pabloway, camino de la estación de Longwood; los fieles de la parroquia de Boston College y su mirar desconcertado cuando me ven pasar, triunfante, tras haber coronado la “Heartbreak Hill”. Escribo cuando tú estás durmiendo, cuando yo imagino que puedo seguir corriendo sin parar, a pesar del calor y del cansancio, y que la meta está ahí mismo, y que, en el camino, he visto a gente muy querida que me anima, y les he podido responder con sonrisa agradecida. Imagino, incluso, que estoy disfrutando de un cuerpo, el mío, que se mueve ligero, incluso contra un viento que nos viene a refrescar el ánimo. Imagino que imagino que lo que queda por delante no es para tanto, que lo he hecho muchas veces a mayor velocidad y pude salir del embate. Imagino que ya te has levantado y has abierto este blog, y me imaginas. Y entonces me impulsas. Imagino que cruzo la meta y te encuentro.
Allí estaremos animando valiente. Mucho ánimo.
ResponderEliminarTe admiramos por esto y por lo demás.
Un abrazo,
Joel
Mucha suerte Pablo, estaré pendiente desde las 16-00 españolas de la evolución de la carrera y enviando a los colegas todo mi aliento.
ResponderEliminarAbrazo muy fuerte
Llego tarde para darte ánimos. Estaba convencido de que era el 22. En fin, supongo que habrá crónica para compartir.
ResponderEliminar