A las ya de por sí
superlativas dificultades que encierra el reciclaje – sobre las que ya tuve
oportunidad de abundar en una anterior entrada- en mi departamento han decidido
añadir un obstáculo: dar las instrucciones en forma de jeroglífico. ¿O es que
acaso no es un jeroglífico lo que se puede leer a la derecha?
Me he topado
con este mensaje y nada más leer la segunda frase (“Ésta es Harvard. En Harvard,
intentamos hacer todo bien”) ha surgido en mí la pulsión del mendigo que hurga,
precisamente, en un cubo de basura, confiado en que encontrará desperdicio
aprovechable, para el espíritu y el cuerpo, incluso alguna que otra joya. Y así
ha sido, amigos, y así les ocurrirá a ustedes si se toman la molestia de leer
todas las instrucciones. ¿Qué me dicen
del concepto “basura de la basura”; de los “alimentos de sobra de la sacudida”,
o de los materiales reciclables que pueden ser “sacudidos hacia fuera en la
basura”? Que manía con sacudir, ¿en qué andaría pensando el traductor? ¿Y de
los materiales de esos envases que pueden ser “secos reciclados” que cabe “lanzar
lejos”? Lejos, ¿dónde? ¿A la calle, al mar, a México?
El acabose acontece al final, como en las buenas pelis de
suspense: “Estamos haciendo el intento esto en el alcohol de hacer todo bien en
Harvard”. Aquí al traductor le ha traicionado obviamente el consciente, es
decir, su profunda cogorza. No de otra forma cabe entender este galimatías.
Anduve toda la mañana dando vueltas a la maldita frase, cortocircuitado en
todas mis ocupaciones y preocupaciones académicas, reviviendo el espíritu de
Jean-François Champillon. Y al final di con la piedra roseta que me sacó del
laberinto: las instrucciones originales en el idioma del imperio. La frase de marras pretende verter
al español la siguiente en inglés: “So in the spirit of trying to do everything
well at Harvard, don’t recycle badly!” (“Por tanto en el espíritu de
intentar hacer las cosas bien en Harvard, ¡no recicle mal!”). Así que “spirit”
ha sido tomado por “espiritoso”, lo propio de las bebidas alcohólicas….
Acabáramos.
He informado del particular a la secretaria del departamento, la siempre dulce y eficaz Helena. Tengo el come-come de saber quién está detrás de la fechoría, y, sobre todo, quiénes son los destinatarios de ese esfuerzo en pos de la diversidad lingüística pues los latinos que pululan por aquí entendemos bastante bien inglés. Me responde la dulce Helena que no es asunto de su competencia, que son los del "green team" (al principio entendí "drink team", lo cual tenía ciertamente sentido). Sigo al acecho y les seguiré informando.
Mientras tanto, por si quieren recrearse con toda la disparatada
traducción ahí les dejo el original “traicionado” más que “traducido”. En
Harvard se intenta hacer las cosas bien (lo cual parece implicar que en otros
lugares lo que intentan es hacerlas mal), pero como ven, no siempre les sale.
Es un consuelo en estos tiempos de tanto desconsuelo y baja autoestima.

¡Por fin, Babel! El caos global ha llegado: "El vino os hará libres e inteligentes". ¡Viva el vino!
ResponderEliminarNo te quiebres la cabeza: lo ha traducido un (mal) programa informático. El problema es que nadie lo ha revisado...porque al emisor no le interesa el mensaje que emite. Es como un cura que pasa de dios o como un coronel que ha dejado de buscar al enemigo y se ha instalado definitivamente (Conrad-Brando) en el horror, que mola más, mucho más.
Y sin embargo...leo hace un par de días un suelto que da cuenta de lo contrario: una aplicación informática es capaz de analizar tendencias financieras en pocos segundos, de lo cual extrae el meollo que le permite escribir un análisis en forma de artículo que envía 'ipso facto' al interesado (altos ejecutivos de grandes empresas, evidente) para que obre en consecuencia.
Se trata de que a uno le interese o no lo que hace. Claro que hay límites que no deberían rebasarse, menos aún en ciertas instituciones. Así pues, como síntoma, resulta preocupante.
Con tu permiso, me guardo el tesoro para amenizar las clases con material de alto voltaje, viniendo de donde viene.
Otro detalle: el uso de mayúsculas. ¿Qué tendrán de especial las palabras, 'nuestro', 'incluso cuando' y 'seco'?
ResponderEliminar¿No será todo un mensaje en clave para comunicar a los marcianos la fórmula de la cocacola (o del gazpacho, tanto da) e iniciar de inmediato la colonización de Saturno, por poner un ejemplo?
Mira que estas cosas nunca ocurren porque sí...
Un traductor ruso, que también debía formar parte de ese "drink team", tradujo la frase evangélica "The spirit is willing; the flesh is weak" como "El vodka es bueno, pero la carne está poco hecha".
ResponderEliminarEsta interpretación hace más verosímil la escena de Getsemaní.
Genial Sera!! Y Jabo, se me olvidó glosar la frase final (que se glosa sola): "Y si un compañero de trabajo necesita un cierto estímulo en otra lengua comparta este estímulo en esa lengua". Te mando en correo aparte las dos fotos para que lo puedas archivar bien, con todo el mimo que se merece el hallazgo.
ResponderEliminarSólo diré que la "translation tool" de google la carga el diablo y el responsable de estos carteles es un emisario suyo, ya sabes, este año se acaba el mundo.
ResponderEliminarUn abrazo