domingo, 26 de marzo de 2017

Cooper


Hola, buenas, soy Cooper. Yo ya comparecí por aquí hará ahora cinco años, junto con mis compañeros de la biblio, sí, los de la foto de la izquierda (Stacey, la víbora, Joshua el rata, y, en fin, no sigo que me caliento y gruño...). Soy el perro sanador y no estoy "missing" como dice ahí mi jefa, la pérfida Loise, sino más bien "missing in action" junto con otros compañeros y compañeras tratando de acabar de una vez por toda con la casta que nos explota y mangonea. Les cuento. 
La cosa ya lleva tiempo mu malita para los compañeros y compañeras del gremio de los healing
Cuando yo empecé en esto el curro era una gozada. Para empezar había pocos chalaos (bueno, PTSD o ADD o como demonios se diga ahora) y salías, más-menos, a 8 Whiskas la hora. Eso y caseta, o alfombra, con pelotita o hueso de plástico, aparte, claro. Una gozada. Pero en estas que empiezan a llegar, vaya usted a saber cómo, los perritos mexicanos: unos chihuahuas asquerosos, esmirriaos, que ni conocen nuestra cultura, los modales, y ni puta idea tienen de cómo tratar un niño autista, una bulimia, lo que sea. Y ya de las 8 whiskas pues pasamos a 5 y sin chistar, que abro la puerta y tengo una cola de tíos meneando la ídem dispuestos a lo que sea. Y si éramos pocos parió la abuela. Aparecen las llamas sanadoras, y luego los cerditos, los ponis y hasta las cobras, sí, ha oído bien, las cobras enrolladas al cuello que detectan cuándo le va a dar una crisis al gachó. Pero ¡cómo no le va a dar! A él y a todo el que le toque al lado en el cine. 
¿Y quién tiene la culpa de este caos? Pues una trama de psicólogos y psiquiatras corruptos aliados con las oligarquías equinas, ofídicas y suídicas. ¿Pero cómo se va a comparar la sanación de un perro lanoso y juguetón con el torpe cerdo que hoza, o la serpiente siempre tentada de estrangular o el poni, animal melancólico que sólo de verle siempre mustio, con la cabeza gacha, te dan ganas de tirarte por el viaducto? Y la llama peruana escupiendo por todas partes...
Denunciamos con todas nuestras fuerzas este salvaje intrusismo que, además, ha ido acompañado de una rebaja en nuestra categoría profesional (hemos pasado a ser "emotional support animals")  y recortes sin fin en complementos de todo tipo. 
Y si este cuadro no era suficientemente dantesco, aparecen ahora DogB&B, Guauber y no sé cuántas plataformas diabólicas más de estas que nos van a mandar a todos al parque a olisquear basura entre los restos del botellón. ¿Ah, que no los conocen? Otros intrusos sin formación, ni licencia ni credenciales. Nada. Se creen estos animales que pueden ellos en sus ratos libres, así, hala, dar un servicio de sanación que sea digno de tal nombre. Y ya estamos a 3 Whiskas y todo por autónomos y metiendo horas de regazo, y dame la manita, y saltitos a por la piedrita, y lametones que tiene uno ya la lengua más seca que un chicle en los Monegros. 
Así pués, se acabaron las bromas. Nos hemos constituido en círculo de Belmont y aquí andamos pergeñando una revolución sin precedentes. Tiembla Eloise!! Guauuuuuuu 

domingo, 19 de marzo de 2017

AUDITION

Beacon Street, Brookline
















Ustedes, la mayoría de ustedes que siguen con inusitada fidelidad esta modesta bitácora, han tenido su autobús de la discrepancia y el desasosiego; ese que al albur de la multa muta su proclama (hasta llegar a un pulcrísimo y más que científico: "los niños probablemente tienen pene y las niñas probablemente tienen vulva") y que a muchos evoca - pero en sentido inverso, supongo- el célebre fantasma que recorría Europa al decir de Marx y Engels. Nosotros en el barrio tenemos, ya ven, la bicicleta "no-muy-partidaria" (que diría mi añorado suegro). Me topo con ella, siempre con su mensaje inmaculado (otro gallo cantaría si estuviera aparcada en una calle de Richmond, Virginia, por un poner) cuando voy camino del delicioso Café Tatte, donde esta semana tuve el gusto de reencontrame con Ray Green y Richard Powers, a los que sin temor a exagerar creo que se puede describir como "dos perfectos caballeros", como lo fue mi suegro, por cierto. Y no sé porqué me he acordado hoy de él, y también de mi padre. Será porque es el día del ídem (aunque aquí no se celebra hasta junio), y es domingo, y ya se sabe que la nostalgia campea los domingos.    

La semana, por lo demás, tuvo como epicentro la audition que hacía Matías para conseguir un papel en el musical "Mary Poppins" que representarán en el colegio a final de curso. La verdad es que yo me lo he tomado como la madre de artista que llevo dentro (con perdón), es decir, como si Matías hubiera transmutado en Leroy Johnson y fuera a jugarse su futuro con el eventual ingreso en la academia de "Fama". Hasta hemos grabado y todo el número con el que presentó sus credenciales: una versión abolerada de la tonadilla "City of Stars" de la película "La, La, Land". 
A mí, ya puestos, me gustaría que le dieran el papel de la propia Mary Poppins, pero parece que no puede ser. Supondría un caso flagrante de "ilegítima apropiación", un poco como pasa en España cuando escogen al concejal de urbanismo - blanco- lo tiznan, y, hala, a subirse al camello haciendo de Baltasar. No, tenemos subsaharianos a porrillo, se alega. Y ya saben que en esto de la cultural appropriation se censura también a quienes fabulan historias de desheredados de lejanísimas latitudes desde sus occidentales y privilegiados escritorios, y, de paso, pues resulta que venden un montón de libros. Con la representación de Mary Poppins, se me dice, ocurre algo semejante. Pero yo rebato - todo siempre para mis adentros- y digo (también para mis entretelas, que esto viene siendo todo ello muy delicado): pero si las niñas que han hecho la audition tienen los ojos rasgados. Sinceramente - prosigo yo en mi arrebato- no dan el pego de una excéntrica nanny inglesa. Que me perdonen pero serán "la filipina" (y ya esto me lo he dicho tan adentro que apenas me he oído). 
¿Y una Mary Poppins chico, o probablemente chico, como mi Matías? ¿No sería genial en este progresista Brookline una subversión como la que acostumbra a practicar Blanca Portillo? ¿Y todas las implicaciones de género que conllevaría esa inversión de papeles, el cuidador ahora es él y el deshollinador es ella, o probablemente ella, y además asiática, con lo que de paso rompemos el estereotipo que acompaña a estas criaturas de estar especialmente dotadas para darle al coco, pero no para los deportes, y no digamos ya para la limpieza de chimeneas? Parece que no cuela aunque no desisto. 

Conocimos también hoy la nueva oferta de "Special Activities", las extraescolares, vaya, para el tramo final del curso, que tienen de "special", sobre todo, el precio. A Matías le entusiasma una, pero... Bueno yo les transcribo la descripción y una particular traducción por si hiciera falta (de nada) y ustedes mismos juzgan: 

"Girls Math Blast! (¡Juerga de matemáticas para niñas!)
Sharon Kiernan, a popular 3rd grade teacher, is offering a new class - especially for girls! (Sharon Kiernan, una maestra muy popular de tercer grado, ofrece una nueva clase, ¡especialmente para niñas!).
In this entertaining class, students will brush up on their math skills using real world concepts and playing creative games. Projects will include designing houses using area and perimeter, planning events using time and money skills, exploring the relationship between art and math, as well as practicing math facts in new and engaging ways (En esta entretenida clase, los estudiantes refrescarán sus destrezas matemáticas usando conceptos de la vida real y juegos creativos. Los proyectos incluirán el diseño de casas usando áreas y perímetros, planificar eventos manejando el tiempo y el dinero, explorar las relaciones entre arte y matemáticas, así como la puesta en práctica de los hechos matemáticos de modos nuevos y atractivos)". 

"Eso, apúntame a eso, papá". Claro, pensé yo, este ha oído "juerga y niñas" y para qué queremos más. "Es una clase de matemáticas para niñas". "Ya, pero es divertida, ¿no? ¿de juerga?" - insistía mi Leroy. 
Esto de la juerga matemática no deja de tener su aire oximorónico y lo de matemáticas de niñas pues también da su "qué pensar". A principios de los 90 una conocida pedagoga (Peggy McIntosh) teorizó precisamente en este distrito escolar sobre cómo las niñas - y también los africanoamericanos- tenían un pensamiento más "lateral" frente al pensamiento masculino más "vertical", y todo ello, según McIntosh, debería promover cambios curriculares significativos para lograr una mayor inclusión de las niñas en áreas como las matemáticas, donde estarían postergadas por no atender a su "lateralidad cognitiva" (lateralidad a la que debe ayudar servirse de la "planificación de eventos" como aplicación y ejemplificación de las matemáticas lo cual no sé si es finalmente hacer un pan como unas tortas). Imagino que de aquellos polvos vienen estos lodos. Por otro lado, el Nobel de las Matemáticas (la medalla Fields) de este año se lo han dado a la iraní Maryan Mirzakhani. Las juergas matemáticas que habrán de correrse las niñas en Irán y nosotros sin enterarnos...  
¿Y si le digo a la tal Sharon, la profe popular, que Matías es una niña muy, muy, muy, muy probablemente con pene?, rumiaba yo.
"¡Pues me visto como Tootsie!" - insistía Matías.
O como Mary Poppins- pensé. Ya puestos...
Se admiten sugerencias.  

domingo, 12 de marzo de 2017

ALLEGIANCE

I pledge allegiance to the Flag of the United States of America, and to the Republic for which it stands, one Nation under God, indivisible, with liberty and justice for all ("Yo prometo lealtad a la bandera de los Estados Unidos de América y a la República que representa, una nación, entera, indivisible bajo Dios con libertad y justicia para todos")

Traten de imaginar la siguiente escena: un aula de un colegio en España - público, privado o concertado- donde todas las mañanas alumnos y profesores recitan, frente a la bandera y con la mano cruzada sobre el pecho, la declaración arriba transcrita. Mmmm... improbable. 
Me imagino la discusión en cualquiera de las instancias donde se podría debatir la procedencia de ese ritual - desde el APA o AMPA o AFA, el Consejo Escolar, Vistalegre III, hasta el Consejo de Ministros- y visualizo la hilarante secuencia de los Hermanos Marx en Una noche en la ópera cuando Chico y Groucho van arrancando cláusulas del contrato - "la parte contratante de la primera parte..."- hasta que no les queda casi ni una cuartilla. Pues aquí lo mismo: de la letanía no sobreviviría más que el "Yo" (y siempre que no hubiera alumnos holistas que se sintieran más bien representantes de algún colectivo supraindividual). Y de la bandera para qué vamos a hablar. 

El célebre "Pledge of allegiance" fue originalmente escrito a finales del siglo XIX por un socialista cristiano, Francis Bellamy, para conmemorar la llegada de Colón al continente americano. Originalmente no contenía la referencia a Dios, que fue introducida por Eisenhower durante la guerra fría (1954), con la intención, se dice, de marcar distancias frente al comunismo, necesariamente ateo. Antes, en plena Guerra Mundial (1943), la Corte Suprema, en una de esas decisiones icónicas sobre el alcance constitucional de la separación Iglesia-Estado, dio la razón a unos Testigos de Jehová que alegaban no poder rendir tributo a la bandera - a ninguna- pues se lo prohíbe la Biblia (Éxodo 20: 4-5). De resultas de esta decisión (West Virginia v. Barnette) los niños están excusados, sin sufrir represalia académica o disciplinaria alguna, de seguir el rito, pero éste puede ser impuesto por las autoridades educativas de los Estados. Así ocurre en la inmensa mayoría de ellos; también en Massachussetts. Muchos padres - ateos, panteístas, agnósticos- siguen cuestionando la referencia a "Dios", aunque la Corte Suprema no ha vuelto a pronunciarse sobre el fondo de este asunto. 
"Agustín y Shuo son los que mejor se lo saben" - me cuenta Matías. Agustín es de Badajoz y Shuo de Mongolia. Ambos se incorporaron al curso este año. "Se ponen la mano en el corazón y todo". "¿Y tú qué haces?"- le pregunto. "No, yo me lo sé, pero lo de la mano... no me sale".

El sábado nos refugiamos del frío y viento heladores y vimos "Race" (el título no puede ser más feliz), la película que, de modo un tanto telefilme-de-sobremesa-sabatina-amodarrada, narra la historia de la olímpica hazaña de Jesse Owens en los Juegos de Berlín de 1936. 
Owens, nieto de esclavos de Alabama, despuntó como velocista y saltador de longitud en la Universidad de Ohio y logró ser seleccionado para el equipo olímpico cuando ya se tenía buena noticia de las políticas racistas impuestas por el Reich y en el propio comité olímpico estadounidense eran muchas las voces que apostaban por el boycott. El presidente del comité, Avery Brundage (papel convincentemente representado por Jeremy Irons) se sale con la suya y Estados Unidos, con ciertas concesiones arrancadas a los nazis, finalmente decide acudir a la cita. Es entonces cuando Owens se ve presionado por la NAACP (National Association for the Advancement of Colored People) para renunciar en protesta por las muchas segregaciones que todavía los negros sufrían en Estados Unidos. "Bueno, pero si gana también eso es bueno para los negros" - decía Matías medio enojado ante la perspectiva de que finalmente claudicara. Mmmm.

Ya se sabrán ustedes la historia: ganó de modo apabullante en los 100 y 200, para disgusto nada disimulado de Hitler, y en el salto de longitud tuvo lugar un episodio que, en este contexto, no puede ser sino descrito como homérico. Owens tenía como temido rival a un alemán prototípico, alto y rubio como la cerveza, el mejor representante posible de la teorizada - y aplicada a fuego- supremacía aria: Luz Long, un nombre para engrosar el elenco de personajes de la saga de Star Wars. Owens y Long debían pasar holgadamente la fase de calificación, pero Owens hizo tontamente nulo en los dos primeros saltos. Es entonces cuando, reza la leyenda, Long le sugirió marcar la batida bastantes centímetros antes de la marca para así asegurar un salto válido y suficiente para pasar a la final. Y así ocurrió, y, como seguramente también saben, Owens se alzó igualmente con la victoria. La amistad que surgió entre ambos durante esa jornada, y el abrazo ostensible que se dieron al concluir la competición, añadió sal a la herida de la humillación de toda la jerarquía nazi allí presente. Long acabó sus días en Italia, luchando en la batalla de San Pietro contra las tropas aliadas. Hasta entonces mantuvo su amistad con Owens, intercambiándose cartas, y, a su muerte, aquél visitó al hijo de Long, Kai. "¿Pero por qué fue luego a la guerra si él no era nazi?" - preguntaba Matías con un punto de alarma. "Tal vez no tuvo otra..."- le explicaba yo. "Que se hubiera escapado". Mmmm.

No estaba previsto que Owens hiciera el relevo del 4x100, su cuarto y último oro, un logro que nadie nunca antes había alcanzado en unos Juegos Olímpicos y que sólo el portentoso Carl Lewis podría repetir muchos años después en Los Angeles (1984); se cuenta que los nazis pudieron persuadir a Avery Brundage (luego acusado por éste, y otros episodios, de filonazi) de que no corrieran los atletas inicialmente seleccionados para el relevo (Sam Stoller y Marty Glickman) dada su condición de judíos. Owens se mostró inicialmente contrario a sustituir a ninguno de ellos. "Sí hombre, ahí un poco egoísta, él, eh, que ya tenía 3 medallas y los otros, pues ¿para qué han ido entonces?"- gritaba Matías cuando finalmente los miembros de la delegación convencen a Owens de que con él en el relevo aumentan las probabilidades de ganar. "¡Ya hombre, pero no todo es ganar!" - insistía a voces Matías. "Y los pobres judíos, ¿qué?". Mmmm.

Hitler no llegó a darle la mano a Owens, como había hecho con el resto de ganadores. A su llegada a Estados Unidos tampoco fue recibido por Roosevelt en la Casa Blanca. Y la historia de la ayuda de Long para que Owens pudiera pasar a la final parece que fue una licencia del propio Owens para con ello engrandecer aún más la estatura moral de Long. La película culmina con un rutilante Owens del brazo de su mujer Ruth Solomon, ambos elegantísimos, camino del hotel Waldorf Astoria en Nueva York donde va a recibir un homenaje. En la puerta, un abochornado portero les informa de que para acceder tienen que dirigirse a la zona de servicio y atravesar las cocinas. Pese a las protestas de su entrenador, Owens acata la orden con educada resignación. "¡Pero encima!", chilla Matías desesperado. "Sí" - cavilo yo- "separate but equal" como pronunció solemnemente la Corte Suprema en una de sus insidiosas decisiones ya frisando el siglo XX (Plessy v. Fergusson, 1896) con la que se legitimaba la separación de negros y blancos en los espacios públicos, doctrina que imperó hasta que ese mismo tribunal decidió dar carpetazo final a la segregación, precisamente en las escuelas (Brown v. Board of Education), y precisamente el año en el que Eisenhower hizo comparecer a Dios en el Pledge of Allegiance. Mmmm. 

"Papá, y yo ahora que digo el Pledge, ¿sigo siendo de España? ¿Y qué pasa si Mongolia entra en guerra con Estados Unidos? ¿Qué va a hacer Shuo?"

Mmmm.

domingo, 5 de marzo de 2017

POEMILLA

Coolidge Theater, Brookline

He adorado tus besos
cuando fueron acertijos,
rompeolas o ciudades
bendición o sacrilegio.

He adorado el tiempo infinito
que presagia tu espalda, 
lo que de ti 
siempre recuerdan los espejos.

He adorado tu añoranza
al agua salada que bañó tu alma
la hierba que agradeció a tus pies
el lienzo que pudo devolver tu mirada. 

He adorado lo que te hace frágil, 
fugazmente humana,
también el largo silencio a media tarde
de aquel Noviembre.

He adorado los espacios, 
todos, 
que aún no pudo 
rozar tu cuerpo.