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| Beacon Street, Brookline |
Ustedes, la mayoría de ustedes que siguen con inusitada fidelidad esta modesta bitácora, han tenido su autobús de la discrepancia y el desasosiego; ese que al albur de la multa muta su proclama (hasta llegar a un pulcrísimo y más que científico: "los niños probablemente tienen pene y las niñas probablemente tienen vulva") y que a muchos evoca - pero en sentido inverso, supongo- el célebre fantasma que recorría Europa al decir de Marx y Engels. Nosotros en el barrio tenemos, ya ven, la bicicleta "no-muy-partidaria" (que diría mi añorado suegro). Me topo con ella, siempre con su mensaje inmaculado (otro gallo cantaría si estuviera aparcada en una calle de Richmond, Virginia, por un poner) cuando voy camino del delicioso Café Tatte, donde esta semana tuve el gusto de reencontrame con Ray Green y Richard Powers, a los que sin temor a exagerar creo que se puede describir como "dos perfectos caballeros", como lo fue mi suegro, por cierto. Y no sé porqué me he acordado hoy de él, y también de mi padre. Será porque es el día del ídem (aunque aquí no se celebra hasta junio), y es domingo, y ya se sabe que la nostalgia campea los domingos.
La semana, por lo demás, tuvo como epicentro la audition que hacía Matías para conseguir un papel en el musical "Mary Poppins" que representarán en el colegio a final de curso. La verdad es que yo me lo he tomado como la madre de artista que llevo dentro (con perdón), es decir, como si Matías hubiera transmutado en Leroy Johnson y fuera a jugarse su futuro con el eventual ingreso en la academia de "Fama". Hasta hemos grabado y todo el número con el que presentó sus credenciales: una versión abolerada de la tonadilla "City of Stars" de la película "La, La, Land".
A mí, ya puestos, me gustaría que le dieran el papel de la propia Mary Poppins, pero parece que no puede ser. Supondría un caso flagrante de "ilegítima apropiación", un poco como pasa en España cuando escogen al concejal de urbanismo - blanco- lo tiznan, y, hala, a subirse al camello haciendo de Baltasar. No, tenemos subsaharianos a porrillo, se alega. Y ya saben que en esto de la cultural appropriation se censura también a quienes fabulan historias de desheredados de lejanísimas latitudes desde sus occidentales y privilegiados escritorios, y, de paso, pues resulta que venden un montón de libros. Con la representación de Mary Poppins, se me dice, ocurre algo semejante. Pero yo rebato - todo siempre para mis adentros- y digo (también para mis entretelas, que esto viene siendo todo ello muy delicado): pero si las niñas que han hecho la audition tienen los ojos rasgados. Sinceramente - prosigo yo en mi arrebato- no dan el pego de una excéntrica nanny inglesa. Que me perdonen pero serán "la filipina" (y ya esto me lo he dicho tan adentro que apenas me he oído).
¿Y una Mary Poppins chico, o probablemente chico, como mi Matías? ¿No sería genial en este progresista Brookline una subversión como la que acostumbra a practicar Blanca Portillo? ¿Y todas las implicaciones de género que conllevaría esa inversión de papeles, el cuidador ahora es él y el deshollinador es ella, o probablemente ella, y además asiática, con lo que de paso rompemos el estereotipo que acompaña a estas criaturas de estar especialmente dotadas para darle al coco, pero no para los deportes, y no digamos ya para la limpieza de chimeneas? Parece que no cuela aunque no desisto.
Conocimos también hoy la nueva oferta de "Special Activities", las extraescolares, vaya, para el tramo final del curso, que tienen de "special", sobre todo, el precio. A Matías le entusiasma una, pero... Bueno yo les transcribo la descripción y una particular traducción por si hiciera falta (de nada) y ustedes mismos juzgan:
"Girls Math Blast! (¡Juerga de matemáticas para niñas!)
Sharon Kiernan, a popular 3rd grade teacher, is offering a new class - especially for girls! (Sharon Kiernan, una maestra muy popular de tercer grado, ofrece una nueva clase, ¡especialmente para niñas!).
In this entertaining class, students will brush up on their math skills using real world concepts and playing creative games. Projects will include designing houses using area and perimeter, planning events using time and money skills, exploring the relationship between art and math, as well as practicing math facts in new and engaging ways (En esta entretenida clase, los estudiantes refrescarán sus destrezas matemáticas usando conceptos de la vida real y juegos creativos. Los proyectos incluirán el diseño de casas usando áreas y perímetros, planificar eventos manejando el tiempo y el dinero, explorar las relaciones entre arte y matemáticas, así como la puesta en práctica de los hechos matemáticos de modos nuevos y atractivos)".
"Eso, apúntame a eso, papá". Claro, pensé yo, este ha oído "juerga y niñas" y para qué queremos más. "Es una clase de matemáticas para niñas". "Ya, pero es divertida, ¿no? ¿de juerga?" - insistía mi Leroy.
Esto de la juerga matemática no deja de tener su aire oximorónico y lo de matemáticas de niñas pues también da su "qué pensar". A principios de los 90 una conocida pedagoga (Peggy McIntosh) teorizó precisamente en este distrito escolar sobre cómo las niñas - y también los africanoamericanos- tenían un pensamiento más "lateral" frente al pensamiento masculino más "vertical", y todo ello, según McIntosh, debería promover cambios curriculares significativos para lograr una mayor inclusión de las niñas en áreas como las matemáticas, donde estarían postergadas por no atender a su "lateralidad cognitiva" (lateralidad a la que debe ayudar servirse de la "planificación de eventos" como aplicación y ejemplificación de las matemáticas lo cual no sé si es finalmente hacer un pan como unas tortas). Imagino que de aquellos polvos vienen estos lodos. Por otro lado, el Nobel de las Matemáticas (la medalla Fields) de este año se lo han dado a la iraní Maryan Mirzakhani. Las juergas matemáticas que habrán de correrse las niñas en Irán y nosotros sin enterarnos...
¿Y si le digo a la tal Sharon, la profe popular, que Matías es una niña muy, muy, muy, muy probablemente con pene?, rumiaba yo.
"¡Pues me visto como Tootsie!" - insistía Matías.
O como Mary Poppins- pensé. Ya puestos...
Se admiten sugerencias.

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